HISTORIA
El conjunto de las transformaciones ideológicas y
políticas que se habían desarrollado en Europa y América a finales del siglo
XVII y el fin del Imperio Napoleónico en el 1815 conformaron una corriente
ideológica y una doctrina política que conocemos como liberalismo.
Se considera que la sociedad está compuesta por
individuos y no por órdenes clases, o estamentos, y erigieron en doctrina
la defensa de la libertad individual. La libertad, que se define como la
ausencia de sometimiento a otros, es un bien en sí mismo en todos los
campos: civil, religioso, político y económico. Esta ideología defiende
la libertad de comprar, vender, contratar o establecerse, sin otros límites que
el propio deseo y el respeto a la libertad de los otros. La libertad no puede ser limitada por ningún tipo de
autoridad, fuera política o espiritual. Defiende la libertad
de pensamiento y denunciaban todo intento de limitar la libertad de conciencia
y de creencias. Reclama el derecho a la libre reunión, a la asociación, a la
expresión de las ideas, a la manifestación y a la libertad de prensa. Asimismo,
consideran que la religión debe ser una convicción personal y no un asunto de
la vida pública.
Haciendo un poco de historia se observa que en Francia
se destaca por su carácter político, existía lo que luego se denominó
antiguo régimen. Un rey absoluto y una serie de nobles cortesanos que gozaban
de toda clase de prerrogativas. El lujo del palacio de Versalles se lograba a
costa de impuestos que sometían a la miseria a la mayoría de la población. El
alto clero obispos y cardenales y la nobleza eran una pequeña minoría, pero
monopolizaban el poder económico y político del reino. El liberalismo busca
llegar a una forma de gobierno democrática y consagrar los derechos individuales.
En Inglaterra la célebre Carta Magna de 1215
limitaba seriamente el poder real a favor del Parlamento. En 1679 el rey se
había visto forzado a firmar el “bill de habeas corpus”, y diez años
después debieron firmar la «declaración de derechos» que reducía aún más
el poder real y reconocía algunos derechos de los ciudadanos. En el siglo
XVIII el parlamento tenía cada vez más poder y surgieron dos partidos políticos
que disputaban las bancas del parlamento mediante el voto de los ciudadanos.
Inglaterra era vista en toda Europa como un modelo de libertad y tolerancia, a
pesar de que había tenido persecuciones religiosas y otras atrocidades. En
el siglo XVIII la preocupación de los ingleses no era el poder real, sino la
libertad.
En España la palabra «liberal», amigo de la
libertad, fue acuñada en las Cortes de Cádiz del año 1812, en sentido
amplio el término «liberal» sirve desde el siglo XIX para denominar un conjunto
de ideas que fueron la base y el sustento de la libertad individual y como tal
no tienen ningún contenido político ( Tema que trataré más adelante ).
Las ideas liberales se plasmaron también en un modo de entender la sociedad y
en una actitud hacia las personas y las relaciones sociales. Así, en nombre de
la razón y del derecho de todo hombre a vivir libre, los liberales
concibieron el universo como una inmensa mecánica cuyos engranajes obedecían a
leyes naturales…
Este reconocimiento de libertad
individual ha sido el origen de la extraordinaria prosperidad de los países
occidentales. A partir del siglo XVIII, muchas personas pudieron salir de la
pobreza al poder ejercer la libertad de crear.
El hundimiento de los antiguos países
comunistas, y de todos aquellos que habían adoptado el intervencionismo
estatal, tendría que haber coincidido con el triunfo del liberalismo. Pero no
fue así.
Esto creo que obedeció a razones intelectuales, al
echar en falta los instrumentos necesarios para comprender el complejo
funcionamiento de una sociedad basada sobre el principio de la libertad. Pero a
pesar de esto, el pensamiento liberal experimenta un gran desarrollo en todo el
mundo: economistas, juristas, historiadores, ponen de actualidad sus
fundamentos. Pero por muy fascinante que resulte esta explosión
intelectual, se comprueba que ha sido ampliamente desconocida
Santiago Lorenzo Sueiro - sueiro@sueiro.eu


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