EL LIBERALISMO
CUADERNO I Capítulo VI
PERIPATETISMO ( De Teofasto a
Andronico de Rodas ) Siglo I a.C.
La
escuela de Aristóteles (Liceo de Atenas)
creó el Peripatetismo (Palabra
griega ‘ambulante’ o ‘itinerante’. Esto procede de los portales cubiertos del
Liceo conocidos como perípatoi donde
caminaba Aristóteles mientras leía sus pensamientos a los alumnos.)
Los
alumnos más conocidos que siguieron sus enseñanzas fueron: Teofrasto (Su sucesor en el Liceo), Aristoxeno, Satiro el Peripatetico,
Eudemo de Rodas, Estraton de Lampsaco y Andrónico de Rodas)
Este
último pasó el Liceo de Atenas a Roma,
por lo que los siguientes capítulos ya serán del liberalismo en Roma.
METAFISICA:
La
palabra la inventó Andrónico de Rodas
en el siglo I a.C.
Bajo
ese símbolo -”Metafísica”(Meta = Detrás , Detrás de
los de la Fisica)- se agrupó una serie de escritos que se ocupaban
de lo que este filósofo denominó “Filosofía primera”, “Teología” o “Sabiduría”.
Estos libros fueron colocados después de
los ocho que componían la “Física”.
Creer
en la Metafísica es creer en que hay algo -que no se ve- que mueve lo que se
ve.
Cómo
salir de los sentidos para “ver” si hay algo más allá de ello.
La creencia en que existe pensamiento
humano libre y modos distintos de pensar lo pensable.
La
Metafísica debería integrar y explicar el mundo entero (solo el mundo),
incluidas las teorías metafísicas que compiten dentro de él.
Pero, ¿y si lo que hay fuera libre? Aquí
ya nos alejaríamos de la Filosofía, incluso de la Teología.
Así como llamamos hombre libre al que es
para sí mismo y no para otro, así consideramos a este como lo único libre, pues
ésta solo para sí mismo. Por eso también su posesión podría con justicia ser
considerada impropia de un hombre.
¿Habrá algo -un Dios- que de
verdad sepa qué pasa aquí, qué se está moviendo en este gigantesco océano? ¿Y
será posible que ese conocimiento, esa macro-Verdad, sea accesible a la
condición humana? ¿Y será único?
No será nuestro camino ir más allá de la física, sino al revés,
retroceder de la física a la vida primaria y en ella hallar la raíz de la
filosofía. Resulta esta, pues, no meta-física, sino ante-física. Nace de la
vida misma y, como veremos muy estrictamente, esta no puede evitar, siquiera
sea elementalmente, filosofar. ¿Y quiénes somos? Creo que somos esa Tiniebla a la
que me refiero en la palabra “Luz”: algo incognoscible, infinitamente
misterioso y oscuro, libres y capaces de irradiar luz para todos los mundos
posibles.






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